El imputado cometió al menos tres robos agravados durante 2024, utilizando un arma de fuego y una motocicleta para intimidar a sus víctimas.
El Tribunal Sexto de Sentencia de San Salvador condenó a 25 años de prisión a Juan Lucio Guzmán Flores, de 38 años, tras encontrarlo culpable del delito de robo agravado. Además de la pena carcelaria, el sentenciado deberá pagar $780 en concepto de responsabilidad civil a favor de las cuatro víctimas afectadas.
De acuerdo con la investigación judicial, los hechos ocurrieron en tres eventos distintos durante el año 2024, dos en la colonia Linda Vista y uno en la colonia Los Alpes, ambas ubicadas en el distrito de San Marcos, San Salvador Centro. En todos los casos, el ahora condenado actuó durante la noche, se desplazaba en motocicleta y utilizó un arma de fuego para intimidar y despojar a las víctimas de sus teléfonos celulares.
Detalle de los hechos
El primer robo se registró el 14 de mayo de 2024, cuando una de las víctimas salió a buscar a su hijo. Al regresar a su vivienda, ambos fueron interceptados por Guzmán Flores, quien se les acercó en motocicleta y, bajo amenaza con un arma de fuego, les exigió la entrega de los teléfonos celulares. Al indicarle la víctima que solo portaba un aparato, el imputado apuntó al joven y le preguntó si pertenecía a una pandilla, a lo que ambos respondieron negativamente.
El segundo hecho ocurrió en el mes de septiembre, cuando el imputado abordó a otra víctima y le cuestionó qué hacía en la zona. Tras mostrarle un chat para justificar su presencia, Guzmán Flores le arrebató el celular, le apuntó con un revólver y le ordenó retirarse del lugar, amenazándolo de muerte.
Finalmente, en octubre, el sentenciado interceptó a dos personas, a quienes encañonó con un arma de fuego para despojarlas de tres teléfonos celulares, obligándolas además a desbloquear los dispositivos.
Condena impuesta
El tribunal impuso ocho años de prisión por cada una de las víctimas en los dos primeros casos. En el hecho ocurrido en octubre, el juez aplicó la figura de concurso ideal, imponiendo una pena de nueve años de prisión por las dos víctimas. La suma de las condenas totalizó 25 años de cárcel.
La sentencia reafirma el criterio judicial de sancionar con severidad los delitos cometidos con violencia y el uso de armas de fuego, especialmente aquellos que atentan contra la seguridad ciudadana.
