El centro de la ciudad de Los Ángeles, en California, está completamente blindado. El Centro de Convenciones de esta ciudad es la sede de la IX Cumbre de las Américas, con la presencia de importantes dignatarios de todo el continente americano.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ejerce de anfitrión del evento y va a estar en la Cumbre a partir de este miércoles y hasta el viernes, participando en varias actividades.

En las últimas horas, varios operarios ultimaban los preparativos colocando barreras metálicas como medida de protección y cientos de policías llegaban para custodiar las instalaciones del lugar.

Fidelina Álvarez, que reside en el sur de California, dijo que en los últimos días “la seguridad ha incrementado bastante”. La policía de la ciudad en colaboración con el Servicio Secreto de EEUU, ha desplegado un importante dispositivo de seguridad para no dejar nada al azar.

Una Cumbre con ausencias
Aunque en un primer momento estaba previsto que hasta aquí llegaran más mandatarios latinoamericanos, lo cierto es que algunos presidentes han declinado la invitación tras saber que Cuba, Nicaragua y Venezuela no iban a estar en esta cumbre tras la negativa de la Casa Blanca.

El Salvador, Guatemala, Honduras o México son algunos de los países que no enviarán a sus jefes de Gobierno para abordar los temas más importantes de la región.

“Yo digo que esta Cumbre es como si fuera un taco sin salsa, porque hace falta que Andrés Manuel López Obrador esté aquí. Si él estuviera aquí, las calles de la ciudad más grande, con más mexicanos fuera de México, estarían de fiesta”, dijo Antonio Peral, un mexicano radicado en la costa oeste.

Se esperan protestas
Por su parte, Carlos Eduardo Espina, un popular activista e ‘influencer’ que aboga por los derechos de los inmigrantes indocumentados, admitió estar a la expectativa de los resultados de esta Cumbre, pero lamentó que no estuvieran todos los máximos representantes políticos del continente.

“Estoy un poco decepcionado al saber que no estarán todos los líderes de la región para poder tener esas conversaciones importantes. No es lo mismo hablar entre presidente y presidente, que entre canciller y canciller”, comentó a la VOA.

Dispositivo especial de seguridad
Desde primera hora del lunes, los exteriores del Centro de Convenciones se han convertido en un punto de reunión de activistas, manifestantes y representantes de la sociedad civil en general de todos los países de la región.

También se han dado algunas protestas, como las de la diáspora nicaragüense y salvadoreña reclamando la ayuda de la comunidad internacional u otros que, por ejemplo, pedían una salida legal a los 11 millones de indocumentados que se calcula que viven en Estados Unidos.

Por esa razón, la policía ha extremado las medidas de seguridad en la zona, precisamente para evitar que las protestas puedan volverse violentas.

“La economía está mala, la gasolina y la vida en general está muy cara y eso puede generar protestas más violentas. Pero nosotros venimos en paz”, expresó Oscar Galindo, un activista que participa en una concentración que aboga por los derechos de los inmigrantes sin papeles.

En el interior del Centro de Convenciones, todos los asistentes deben tomarse una prueba de coronavirus con resultado negativo y haberse puesto la pauta completa de vacunación.

“He venido a recoger mi credencial y el proceso ha sido un poco complicado, pero me alegro de poder ver cómo están siendo todos los preparativos”, dijo Roberto Cabada, un periodista cubano-dominicano que viaja con la delegación de República Dominicana para cubrir la IX Cumbre de las Américas.

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