La mañana de este jueves el presidente del Paraguay, Santiago Peña, depuso su cargo al frente del Ejecutivo, debido la intervención de Ueno Bank de manos del Banco Central del Parguay (BCP) el pasado martes.

El malestar social se alzó por las calles de Asunción desde que estalló el escándalo y muchos exigieron juicio político contra Peña. Manifestaciones se concentraron hasta altas horas de la noche, la cuales fueron controladas por la Policía.

Aproximadamente el 60 % de los paraguayos en edad adulta tienen ahorros en Ueno Bank, además varias instituciones del gobierno paraguayo tienen depositado su dinero en dicho banco, y buena parte de las pensiones de los paraguayos están en esta entidad financiera que entró en declive por insuficiencia de capital.

El mismo martes, Peña anunció que el titular del BCP había renunciado. El miércoles, el aún mandatario se reunió con los presidentes de ambas cámaras para promover una ley de apoyo para los afectados por el corralito bancario.

Diputados opositores paraguayos presentaron formalmente el pedido de juicio político contra el presidente y su vicemandatario por un escándalo bancario que dejó unos 3 millones de ciudadanos y algunos entes gubernamentales con sus cuentas congeladas, confirmó el miércoles a la AFP una fuente legislativa.

Peña, que asumió en 2023 para un mandato hasta 2028, perdió el respaldo del Partido Colorado, cuya cúpula había anunciado este jueves que acompañaría el pedido de destitución en el Congreso.

Peña tenía acciones de un grupo que controlaba la entidad, de las que se desvinculó en 2025. La oposición lo acusa de conflicto de intereses y de favorecer al banco.

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