El fenómeno de El Niño tendrá un impacto en la economía salvadoreña a través de un alza de precios de alimentos y generación de electricidad que podría durar hasta 2027, advierte el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el informe final de la última revisión al programa de asistencia financiera.
El documento señala que, según las modulaciones climáticas, el episodio actual de El Niño alcanzará su mayor intensidad a finales de 2026. Según las estimaciones empíricas, El Niño se asocia con un aumento del nivel del Índice de Precios al Consumidor (IPC) —la base para medir la inflación— de 0.7 puntos porcentuales, cuyo efecto alcanza su punto máximo seis meses después del choque.
Dicho impacto depende de la intensidad del evento, pues puede llegar a 1.2 % el incremento del IPC si se desarrolla un episodio de intensidad moderada o severa, luego se mantendrá con un alza de 0.6 % un año después.
El ajuste al alza se debe principalmente a los precios de alimentos, que aumentan hasta 2.5 % seis meses después de un episodio moderado o más intenso.
Con insumos aportados por el Gobierno salvadoreño, el FMI señala que se espera que el impacto en la cosecha de granos básicos sea limitado porque afectará principalmente la postrera, que se desarrolla entre agosto y septiembre —y representa menos de un tercio de la producción—, y se prolongue hasta la primera siembra de 2027 —de mayo a junio—.
De esa manera, estima que el impacto de la producción debería mantenerse moderado en la economía, ya que la agricultura representa solo el 5 % del producto interno bruto (PIB).
“Sin embargo, los agricultores de subsistencia, que producen principalmente para el autoconsumo, podrían verse afectados de manera significativa. Una menor producción agrícola podría reducir la disponibilidad de alimentos para estos hogares y aumentar la inseguridad alimentaria entre otros grupos vulnerables”, señala el FMI.
Además de la sequía, que se traduce en daños en los cultivos, El Niño pone presión en el mercado energético por una reducción de la generación hidroeléctrica en medio de altas temperaturas.
“Se prevé que el fenómeno de El Niño aumente los costos de generación eléctrica durante el periodo 2026-2027, al reducir la producción hidroeléctrica y desplazar la generación hacia fuentes más costosas”, sostiene el FMI.
Durante los episodios de El Niño registrados en 2009, 2015 y 2024, la reducción de lluvia se tradujo en menor generación hidroeléctrica, de entre 21 % y 30 %. Esto obligó a una mayor participación de energía alternativa, cubierta sobre todo por térmica.
Aunque no hubo escasez de energía, estos episodios sí generaron mayores costos de generación de cerca de 0.1 % del PIB.
El FMI sostiene que “las autoridades prevén que un déficit de generación hidroeléctrica de alrededor del 40 % y un aumento del 5 % en la demanda de electricidad —debido a las temperaturas más elevadas— se cubrirán principalmente mediante generación a base de petróleo, lo que incrementará la exposición a la volatilidad de los precios del crudo”.
Para este año, se prevé un aumento en los costos de generación eléctrica de 0.6 % del PIB, una variable que se acompañará con elevadas importaciones de combustibles.
