El 24 de junio de 2025, José Nicolás Valladares Pérez llevó a la víctima, con engaños, a un complejo recreativo en Antiguo Cuscatlán, donde le quitó la vida y enterró sus restos en una fosa clandestina. Para desviar las investigaciones, el imputado envió mensajes de texto a la familia fingiendo un secuestro y exigiendo $25,000 dólares de rescate. Tras la denuncia, un operativo conjunto permitió que las autoridades localizaran el cuerpo.
La condena fue impuesta por el Tribunal Segundo de Sentencia de Santa Tecla.
