El precio del diésel en Estados Unidos alcanzó ayer un récord de $6.40 por galón, mientras el encarecimiento de los combustibles aumenta los costos de transporte y presiona los presupuestos de las familias.

Los reportes sobre estaciones que han colocado carteles de «AGOTADO» en las bombas en algunas zonas de Texas y California reflejan problemas puntuales de abastecimiento, aunque no de forma general. La combinación de precios récord, inventarios ajustados y mayores costos de transporte mantiene la presión y los estadounidenses ya lo resienten.

El costo de vida sube debido al alza de los precios de la gasolina y el diésel, en medio de las interrupciones en los mercados energéticos provocadas por la guerra con Irán y otros conflictos que afectan el suministro mundial.

El precio promedio del diésel llegó ayer $6.40 por galón, un nivel sin precedentes según AAA. La gasolina regular, por su parte, alcanzó un promedio de $4.43 por galón, más que antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, de acuerdo con la misma plataforma.

El incremento ya impacta directamente a los hogares. Betsy Rosado, una madre de 47 años que vive con su esposo y cinco de sus hijos en Spring Hill, Florida, explicó a ABC News que el aumento de los combustibles la obliga a administrar con mayor cuidado los gastos familiares.

«Hay que administrar las facturas. Hay que administrar la comida que se compra. Hay que administrar cómo se pagan las facturas… todo tiene que estar presupuestado», dijo Rosado.

Rosado también señaló que el incremento del combustible ha afectado el acceso de su hija menor a tratamientos médicos por una discapacidad, por lo que la familia tuvo que recurrir a terapias virtuales y suspender algunas sesiones de terapia ocupacional, según ABC News.

El impacto también alcanza a los sectores que dependen directamente del diésel. Camioneros, agricultores y empresas de transporte enfrentan mayores costos para movilizar mercancías y operar maquinaria.

El diésel es utilizado en camiones, trenes, barcos y maquinaria, por lo que un incremento sostenido de su precio se siente en los costos de distribución de productos. Reuters señaló que el promedio nacional superó por primera vez los $6 por galón el 10 de septiembre.

Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo de GasBuddy, dijo a ABC News que varios estados están registrando «aumentos bastante importantes» tanto en la gasolina como en el diésel y que no existen señales claras de cuándo podría comenzar a desacelerarse la tendencia.

«Hasta que no ocurra algo que reduzca estas tensiones geopolíticas, los precios seguirán subiendo», añadió.

Economistas y especialistas consultados en medios de Estados Unidos advierten que el aumento del combustible no se limita al precio que pagan los conductores. Los mayores costos de transporte pueden trasladarse en estos días a los productos que llegan a supermercados, comercios y otros establecimientos.

La situación ocurre mientras el mercado petrolero mundial enfrenta interrupciones relacionadas con el conflicto en Medio Oriente y los ataques contra infraestructura energética.

En tanto, los precios del petróleo cerraron con una leve baja ayer ante la previsión del mercado de que Arabia Saudita mejore el ritmo de exportaciones de crudo pese a los ataques hutíes contra sus infraestructuras.

El precio del barril de Brent del mar del Norte para entrega en noviembre perdió un 0.95 % y se situó en $104.82.

Su equivalente estadounidense, el barril de West Texas Intermediate, para entrega en octubre, cedió un 0.51 % hasta $101.91.

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