Carlos Antonio Flores comercializaba marihuana y cocaína en su vivienda, ubicada en Berlín, Usulután. Luego de un allanamiento realizado en el inmueble, las autoridades decomisaron la droga y dinero en efectivo. La condena fue impuesta por el Tribunal de Sentencia de Usulután.
El tribunal aplicó la modalidad de tráfico de drogas agravado debido a que este sujeto contaba con una condena previa por posesión y tenencia.
