La fuerte explosión se registró el domingo por la noche en la localidad de Ojocaliente, en el estado de Zacatecas, una zona clave para el trasiego de droga y que desde julio ha vuelto a verse sacudida por la violencia entre grupos criminales. El atentado coincidió con las fiestas patronales del pueblo. Las autoridades reportaron que un hombre estacionó el auto cargado de explosivos detrás de una patrulla, lo dejó encendido y se fue caminando.
Estalló a los minutos y causó fuertes daños a la comisaría, otros vehículos y viviendas aledañas. De los 10 heridos, tres están aún en el hospital. «El día de ayer tuvimos un fuerte operativo» y «se logró la detención por parte de la policía estatal de una persona que al parecer es partícipe de estos eventos», dijo el fiscal de Zacatecas, Cristian Camacho, en una entrevista radial.
El secretario de gobierno local adelantó la información del arresto la noche del lunes. No está claro si el detenido es el hombre que dejó el auto frente a la estación policial. La fiscalía no respondió aún a un pedido de la AFP por más información sobre este arresto.
Es el tercer ataque con explosivos en Zacatecas en menos de una semana, pese a que este tipo de atentados suelen ser poco utilizados por los grupos criminales mexicanos. Las investigaciones apuntan a que el coche bomba fue una represalia por el arresto el sábado de un presunto sicario del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Es además el más reciente incidente en el repunte de la violencia en este estado, donde en julio se hallaron cinco cuerpos colgados de un puente.
