Un tribunal chino condenó este jueves al fundador del gigante inmobiliario Evergrande, Xu Jiayin, a cadena perpetua por una serie de delitos que incluyen «fraude financiero a gran escala» y multó al grupo con más de $2,000 millones. La sentencia cierra una larga saga alrededor del ocaso de un símbolo del rápido desarrollo de China, ahora convertido en rostro de los problemas del sector inmobiliario de la segunda economía mundial.
Aunque el aspecto judicial queda cerrado con esta sentencia, los desafíos que plantea el persistente declive del sector siguen pesando sobre China y sus dirigentes. A continuación, la AFP resume el caso de Evergrande y sus implicaciones para la economía china:
Evergrande se alzó como el principal promotor inmobiliario de China, impulsado por décadas de rápida urbanización y de aumento del nivel de vida en todo el país. La empresa salió a bolsa en Hong Kong en 2009 y alcanzó un valor máximo de mercado de más de $50,000 millones bajo la dirección de Xu, también conocido como Hui Ka Yan.
Su suerte cambió en 2020 cuando las autoridades introdujeron nuevas regulaciones para limitar el endeudamiento excesivo del sector, lo que dificultó la capacidad de Evergrande de enfrentar sus pagos. Sin poder endeudarse y con un flujo de caja cada vez menor por la caída de las ventas, muchos promotores sufrieron para poder completar sus proyectos en construcción, a la vez que sus acciones se desplomaban.
Símbolo de la situación, Evergrande se declaró en quiebra en 2021. Tres años después, un tribunal de Hong Kong ordenó su liquidación. En agosto del año pasado, sus acciones fueron excluidas de la cotización en la bolsa de Hong Kong.
La sentencia del tribunal de Shenzhen, en el sur de China, es especialmente dura con Xu Jiayin, quien fuera uno de los multimillonarios más ricos de China y miembro del máximo órgano asesor político del Partido Comunista.
En abril, el fundador de Evergrande, de 67 años, ya se declaró culpable de cargos de fraude y soborno durante una audiencia pública. Este jueves, el tribunal lo condenó a cadena perpetua por múltiples delitos, le revocó sus derechos políticos de por vida y le confiscó todos sus bienes.
