La epidemia del ébola avanza sin cesar en la República Democrática del Congo (RDC), en África Central, con un balance oficial que este martes superó los 2,000 muertos y se acerca al brote más mortífero en la historia del país africano. La epidemia actual, que golpea regiones azotadas por conflictos en el este y el noreste del país, se declaró el 15 de mayo pasado, pero se sospecha que se había propagado desde hacía varias semanas.
Es la 17.ª epidemia de ébola del país, considerada ya como la más importante de su historia y susceptible de «convertirse en la mayor jamás registrada en el mundo», según Sania Nishtar, directora de la Alianza para las Vacunas Gavi. Según los datos difundidos el martes por las autoridades de salud congoleñas, el brote ya ha causado 2,011 muertes entre 4,381 casos confirmados.
Esto lo acerca al brote más mortífero hasta la fecha en la RDC, que se registró entre 2018 y 2020, con cerca de 2,300 muertos para 3,500 enfermos registrados. Originado en la provincia nororiental de Ituri, este brote se propagó a varias provincias del noreste y este del país, donde la presencia del Estado es frágil y las instalaciones de salud carecen de recursos.
La tasa de mortalidad del brote actual ha sido estimado por las autoridades sanitarias congoleñas en 45.9 %.
El ministro congoleño de Salud, Samuel Roger Kamba, admitió en una entrevista difundida este martes por su ministerio que «todavía no hemos alcanzado el pico» de la epidemia. «En los próximos tres meses, esperamos haber controlado ya la propagación y empezar a ver cómo disminuye», añadió. Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaron el viernes evaluar en un ensayo clínico la vacuna homologada contra la cepa Zaire del ébola, ante la falta de una vacuna específica contra la variante Bundibugyo que actualmente azota a la RDC.
