De acuerdo con medios internacionales, ciudades como Leipzig, en Alemania, han reportado daños en las vías del tranvía debido al calor extremo, lo que obligó a suspender varias rutas mientras se realizan trabajos de reparación.

La ola de calor también ha afectado la red ferroviaria y las carreteras en otras regiones. Algunos trenes han sufrido retrasos e interrupciones, mientras que en ciertas autopistas el pavimento se ha deformado por las elevadas temperaturas, obligando a las autoridades a cerrar tramos de manera preventiva para evitar accidentes.

En Leipzig, la autoridad de transporte público LVB suspendió el pasado sábado todos los servicios de tranvía «hasta nuevo aviso». Toralf Müller, director técnico de la empresa, anunció: «Ya no es seguro operar en la infraestructura de toda la red. La seguridad de nuestros pasajeros es nuestra prioridad absoluta».

Las autoridades mantienen el monitoreo de la situación, ya que las temperaturas continúan siendo excepcionalmente altas para la época del año. Expertos advierten que este tipo de fenómenos representa un desafío creciente para la infraestructura europea, que deberá adaptarse a eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.

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