Magdalena H., una médica de 57 años sin antecedentes penales, es sospechosa de haber utilizado los fetos para realizar experimentos y podría enfrentar una pena de hasta 12 años de prisión.

Su caso ha desatado una gran polémica en este país tradicionalmente católico y muchos se preguntan cómo logró obtener los fetos, teniendo en cuenta que Polonia tiene una de las legislaciones sobre aborto más estrictas del mundo.

Por el momento, no hay pruebas de que los haya obtenido mediante abortos ilegales, según afirmó un portavoz de la fiscalía.

Los cargos contra la doctora incluyen profanación de cadáveres, gestión inadecuada de residuos y abandono de materiales peligrosos en un lugar no autorizado.

La semana pasada, los fiscales recibieron un aviso de que se habían descubierto residuos médicos durante unas obras en su antigua casa, situada en la localidad de Lutoryz, al sureste del país.

Tras un registro de la zona, en el que participaron decenas de policías, radares y perros, se encontraron al menos 34 fetos enterrados en el jardín.

«Es muy probable que la mujer detenida utilizara estos residuos para realizar experimentos», afirmó el portavoz de la Fiscalía del distrito de Rzeszow, Krzysztof Ciechanowski.

La doctora fue arrestada el viernes y se le impuso una prisión preventiva de tres meses.

Tras conocer los cargos, no se declaró culpable, pero indicó que «ella misma había llevado y enterrado los fetos humanos encontrados en su propiedad», así como otros residuos médicos

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