Cansados de esperar respuestas que nunca llegaron, los habitantes del cantón San Laureano decidieron organizarse y tomar en sus propias manos la reparación de la calle principal de la comunidad, una vía que por años ha permanecido en grave deterioro sin recibir atención por parte de la alcaldía municipal ni del Gobierno central encabezado por el presidente Nayib Bukele.

La iniciativa comunitaria surgió como respuesta directa al abandono institucional. Según los pobladores, pese a múltiples gestiones y solicitudes, las autoridades municipales no ejecutaron obras de mantenimiento ni rehabilitación, obligando a la comunidad a actuar para garantizar el paso seguro de peatones, transporte público y vehículos particulares.

Lejos de resignarse, los habitantes demostraron que la organización y la solidaridad pueden más que la indiferencia oficial. A través de colectas, donaciones en efectivo y en especie, así como apoyo logístico y alimentario, la comunidad logró reunir los recursos necesarios para intervenir parte de la calle.

El Comité Pro Mejoramiento de San Laureano aportó 250 dólares, mientras que la Comunidad Nueva Jerusalén contribuyó con 254 dólares. A estas ayudas se sumaron donaciones individuales de vecinos como Cristino Áviles y Francisco Áviles, con 50 dólares cada uno; Alexander Rivera con 20 dólares; Juan Santana García con 10 dólares; y Cruz Liduvina Ponce con 21.50 dólares, entre otros. También iglesias y pequeños comercios locales se hicieron presentes, como la Iglesia Elim, que donó 50 dólares.

Además del apoyo económico, varios habitantes brindaron aportes clave en materiales y logística: Ismael Espinoza donó una camionada de arena; Joel Ponce apoyó con el transporte del cemento; Antonio Ponce colaboró con el almuerzo para los trabajadores; y otros vecinos aportaron gasolina, agua y refrigerios.

“Esto lo hicimos por necesidad, pero también por dignidad”, expresó uno de los residentes, quien lamentó que mientras se anuncian grandes proyectos a nivel nacional, comunidades como San Laureano continúan siendo ignoradas tanto por la alcaldía como por el Gobierno central.

La reparación de la calle no solo evidencia el deterioro de la infraestructura básica en zonas periféricas, sino también la falta de respuesta efectiva de las autoridades locales y nacionales. Al mismo tiempo, deja en claro la fuerza de la organización comunitaria, que ante el abandono estatal, decidió no esperar más.

Los habitantes de San Laureano agradecieron públicamente a todas las personas que colaboraron, reiterando que esta obra es un ejemplo de lo que puede lograrse cuando una comunidad se une, aunque subrayaron que la responsabilidad de garantizar calles en buen estado sigue siendo del gobierno municipal y del Estado salvadoreño.

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