El ministro de Interior, Justicia y Paz de Venezuela, Diosdado Cabello, cuestionó este lunes el supuesto doble estándar de la Corte Penal Internacional (CPI), que señala a Caracas por cuestiones internas como fallos en servicios públicos, pero guarda silencio ante graves crímenes cometidos en otras partes del mundo.

La CPI es grosera. El silencio que guarda en el caso de masacres en distintas partes del mundo es grosero. No dice nada de la masacre contra el pueblo palestino, del genocidio contra el pueblo palestino. No abre la boca porque sus jefes imperiales le dicen [señal de silencio]; no ha abierto la boca de las masacres que ha habido en el Caribe y en el Pacífico, de los asesinatos contra personas que las acusan de delitos que nadie ha demostrado”, señaló Cabello durante una conferencia de prensa.

Críticas a los métodos de EE.UU.

Cabello enfatizó que su denuncia no implica defender a personas presuntamente vinculadas con el narcotráfico, sino repudiar los métodos aplicados por Estados Unidos para combatir este flagelo:
Yo no voy a defender a nadie aquí, a ningún narcotraficante, pero no es lo que establece la norma para combatir el narcotráfico. En ninguna parte la norma dice: ‘Bombardeen a alguien que usted crea que es narcotraficante’. Eso es aplicarle la pena de muerte sin fórmula de juicio a nadie. Y la CPI callada, en silencio”, argumentó.

La CPI, un instrumento del imperialismo según Cabello

El dirigente del PSUV cuestionó la legitimidad de la CPI, señalando que “es una cosa que no existe en verdad” y la calificó como un instrumento utilizado por el imperialismo para perseguir pueblos y países:
Ah, pero aquí, que no se vaya la luz en Venezuela porque: ‘Juicio por permitir que se vaya la luz’, acusaciones contra nosotros, contra Venezuela”, ilustró, y añadió que, al igual que ocurrió con la OEA, “a la Corte Penal también le está llegando su día”, en alusión al descrédito de la institución.

Operaciones militares de EE.UU. contra embarcaciones

Desde agosto pasado, Estados Unidos ha desplegado una fuerza militar frente a las costas venezolanas, bajo el argumento de la lucha antidrogas, mediante la operación denominada ‘Lanza del Sur’, destinada a “eliminar a los narcoterroristas” y proteger al país norteamericano de las drogas.

Sin embargo, los operativos han dejado más de 80 muertos tras bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes, sin evidencias de que realmente transportaran drogas. Además, Washington ha acusado a Nicolás Maduro de liderar un cártel de narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.

Postura de Caracas y condena internacional

Venezuela denuncia que el verdadero objetivo de EE.UU. es un “cambio de régimen” para apoderarse de sus recursos petroleros y gasísticos. La ONU y la DEA indican que más del 80 % de las drogas hacia EE.UU. utilizan la ruta del Pacífico, lo que debilita los argumentos de Washington.

Diversos actores internacionales, incluidos Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los gobiernos de Colombia, México y Brasil, han condenado las acciones estadounidenses, calificando los bombardeos como “ejecuciones sumarias” que violan el derecho internacional.

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