El Salvador experimentó un notable incremento de actividad sísmica durante noviembre de 2025. De acuerdo con el más reciente informe del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), al menos 519 sismos fueron detectados entre el 1 y el 30 de ese mes, la mayoría con epicentro en las costas salvadoreñas o en territorios de países vecinos.
El reporte detalla que solo 46 de estos temblores fueron percibidos por la población, mientras que el 70.5 % tuvo su origen en la activación de fallas geológicas locales, un patrón que confirma la alta sismicidad interna del país.
En cuanto a la distribución geográfica, el MARN informó que el 29.5 % de los eventos sísmicos ocurrió frente a la franja costera salvadoreña o en regiones cercanas de otros países. El movimiento telúrico de mayor intensidad fue el registrado la madrugada del 29 de noviembre, un sismo de magnitud 5.3, localizado frente a la costa de La Paz.
Según el informe, este temblor tuvo una profundidad de 71 kilómetros y su epicentro se ubicó a 14 kilómetros de la playa Las Hojas. El movimiento “fue fuertemente sentido” en municipios como Santa Ana, Ilopango, San Salvador, San Jacinto y Soyapango, detalló la institución.
La actividad sísmica interna también mostró concentraciones significativas. El MARN reportó que al menos 294 sismos tuvieron su epicentro en la zona de Los Naranjos, Apaneca y Juayúa, mientras que otros 46 ocurrieron en el área de Tecapa, Berlín y Alegría.
En la región oriental se detectaron 14 sismos en los sectores de El Carmen y Conchagua, y en la zona occidental apenas 10 movimientos fueron registrados en San Lorenzo y sus alrededores.
El comportamiento sísmico de noviembre superó notablemente al de octubre. Según los registros oficiales, el país experimentó 112 sismos más que los 407 contabilizados el mes anterior. En octubre, la falla más activa fue la de San Lorenzo, en Ahuachapán, y el evento de mayor magnitud alcanzó 5.1 grados.
Con este incremento, las autoridades reiteran la importancia de mantener medidas de prevención y reforzar la cultura de protección civil ante la permanente amenaza sísmica que enfrenta el país.
