Con el mayor portaaviones de Estados Unidos posicionado en el mar Caribe, el presidente Donald Trump aprobó medidas adicionales para presionar a Venezuela y prepararse para la posibilidad de una campaña militar más amplia, según diversas personas informadas sobre el asunto.

Trump dio el visto bueno a los planes de la CIA sobre medidas encubiertas dentro de Venezuela, operaciones que podrían estar destinadas a preparar el campo de batalla para nuevas acciones, dijeron estas personas. Al mismo tiempo, aseguraron, autorizó una nueva ronda de negociaciones a través de canales indirectos que, en un momento dado, derivaron en la oferta del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de dimitir tras una prórroga de un par de años, propuesta que la Casa Blanca rechazó.

No está claro cuáles podrían ser las acciones encubiertas ni cuándo podrían llevarse a cabo. Trump aún no ha autorizado la presencia de fuerzas de combate sobre el terreno en Venezuela, por lo que la siguiente fase de la campaña de presión cada vez mayor del gobierno de Trump sobre el gobierno de Maduro podría ser el sabotaje o algún tipo de operación cibernética, psicológica o informativa.

El presidente no ha tomado una decisión sobre el curso de acción más general a seguir en Venezuela, ni ha articulado de manera pública su objetivo final más allá de detener el flujo de drogas desde la región. Y los planificadores militares y de la CIA han preparado diversas opciones para distintas contingencias.

Los planificadores militares han preparado listas de posibles instalaciones vinculadas con las drogas que podrían ser atacadas. El Pentágono también está planeando ataques contra unidades militares cercanas a Maduro.

Es probable que cualquier acción encubierta de la CIA se produciría antes de tales ataques militares.

Funcionarios venezolanos han dicho a los estadounidenses que Maduro podría estar dispuesto a dimitir, tras una transición de dos a tres años, según las personas informadas sobre el asunto. Cualquier demora en la salida de Maduro del poder es inaceptable para la Casa Blanca.

Pero, a pesar del aparente estancamiento en las relaciones, las negociaciones a puerta cerrada muestran que aún es posible una solución diplomática.

Personas informadas sobre las conversaciones afirman que no está claro qué resultado prefiere el presidente. Trump podría aceptar un acuerdo diplomático para que las empresas estadounidenses tengan mayor acceso a los recursos petrolíferos de Venezuela, podría impulsar una resolución que permita a Maduro abandonar el poder voluntariamente o podría exigir que Estados Unidos destituya por la fuerza al dictador venezolano.

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