El Mercado Cuscatlán, uno de los proyectos más emblemáticos impulsados por Nayib Bukele durante su gestión como alcalde de San Salvador (2015-2018), cerrará oficialmente sus puertas la noche de este domingo 21 de septiembre. Así lo han confirmado decenas de comerciantes afectados, quienes denuncian haber sido notificados recientemente para desalojar sus puestos antes del fin de semana.
La noticia marca el final de una apuesta ambiciosa que fue presentada en su momento como el modelo del mercado del futuro, con aire acondicionado, espacios modernos y una promesa de reordenamiento urbano y dignificación para los vendedores informales de la capital.

Un proyecto de altos vuelos… y altos costos
Inaugurado en febrero de 2017, el Mercado Cuscatlán fue desarrollado con una inversión superior a los $10 millones, financiados a través de un arrendamiento tipo «leasing» por parte de la Alcaldía de San Salvador. El inmueble, que antes albergaba las instalaciones del antiguo edificio de la División de Tránsito de la PNC, fue reacondicionado bajo un contrato con la empresa Dueñas Hermanos Ltda., con un compromiso de pago que se extendería por 25 años.
Según documentos oficiales, la alcaldía se comprometió a pagar aproximadamente $90,000 mensuales, lo que equivale a más de $1 millón al año. A pesar de esa carga financiera, el mercado nunca logró atraer el volumen de compradores ni locatarios esperado. En sus mejores días, solo alrededor del 50% de los locales estuvieron ocupados, según informes de la misma alcaldía.
Al cierre de esta edición, la deuda acumulada de la municipalidad por concepto de arrendamiento del inmueble supera los $6.5 millones, según fuentes del Consejo Municipal y documentos obtenidos por esta redacción.
Comerciantes sin rumbo y sin respuesta
“Nos están pidiendo que entreguemos los puestos este domingo. No nos dan alternativa, ni reubicación, ni indemnización”, denuncia una comerciante, quien ha trabajado en el mercado desde 2018 vendiendo artesanías. “Cuando empezó esto, creímos en el proyecto. Ahora simplemente nos botan”.
Varias organizaciones de comerciantes han solicitado explicaciones públicas al alcalde Mario Durán, quien ha evitado hacer declaraciones directas sobre el tema, limitándose a afirmar que la administración busca una “reorientación de recursos” y “soluciones más sostenibles para el comercio informal”.

Silencio desde el Ejecutivo
El presidente Nayib Bukele, quien en múltiples ocasiones usó al Mercado Cuscatlán como ejemplo de sus capacidades de gestión cuando era edil, no ha hecho declaraciones sobre el cierre del proyecto. Cabe destacar que, en campañas anteriores, el recinto fue utilizado como escenario para eventos políticos y se convirtió en un símbolo de su discurso de renovación urbana.

¿Y ahora qué pasará con el inmueble?
La alcaldía aún debe resolver qué hará con el inmueble, si buscará rescindir el contrato con Dueñas Hermanos o si renegociará el arrendamiento. Mientras tanto, el edificio permanecerá cerrado al público, sin que exista, hasta ahora, un plan de reconversión ni uso alternativo.
Este desenlace genera dudas sobre la viabilidad de otros proyectos de infraestructura impulsados bajo esquemas similares, no solo en la capital, sino en otras ciudades del país.
A ocho años de su inauguración, el Mercado Cuscatlán cierra no solo como un edificio vacío, sino como un recordatorio incómodo de las promesas incumplidas de una gestión que buscó transformar la ciudad, pero que hoy deja más preguntas que respuestas.
