La última aparición pública del papa Francisco, estuvo marcado por la sorpresa y esperanza del mundo católico, pues millones de personas en el mundo pensaron que su presencia en el balcón de la basilica de San Pedro era un signo de su mejoría y que volvería poco a poco la cotidianidad.
Esa aparición, promisoria de esperanza se convirtió en la última, siendo su participación en la misa de Pascua la última vez que se le vio públicamente en el sitio donde por 12 años habló al mundo del amor de Dios.
En silla de ruedas y sin el oxigeno suplementario, el papa Francisco realizó la tradicional bendición ‘Urbi et Orbi’, donde hizo un contundente llamamiento por la libertad religiosa como condición indispensable para la paz en el mundo.
Luego de lanzar su bendición, el papa descendió a la plaza y la recorrió con los fieles que lo vitoreaban y felicitaban a bordo del papamóvil. La caravana salió de la plaza unos trescientos metros, pasando frente a la sede de la embajada argentina ante el Vaticano y regresó.
Al regreso, el Papa lucía un tanto cansado. De inmediato regresó a su residencia en Santa Marta, en el interior del Vaticano, donde finalmente perdió la vida a las 7:35 horas de Roma.
