El expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández subió este martes al estrado para defenderse en un tribunal de Nueva York donde es juzgado por conspirar para traficar con drogas y armas, delitos que pueden llevarle a la cárcel con cadena perpetua si es declarado culpable.
Exhibiendo seguridad y tranquilidad, Hernández (de 55 años) trata de desmontar las declaraciones que hicieron en su contra una docena de testigos de la Fiscalía en las dos primeras semanas del juicio, el cual ha generado una enorme expectación en Honduras y en otros países de la región.
Entre quienes le señalaron, figuran connotados narcotraficantes como Devis Leonel Rivera, uno de los líderes del poderoso cartel de Los Cachiros o el exalcalde del municipio de El Paraíso (departamento de Copán), Alexander Ardón, de su propio partido político.
El suspenso generado por su declaración fue despejado al término del testimonio de los tres testigos presentados por la defensa: tres generales del Ejército. Dos de ellos enfrentan eventuales problemas con la justicia militar en Honduras después de que el Estado Mayor declaró, el lunes, que habían salido «ilegalmente» del país al no pedir autorización a las autoridades pertinentes.
La defensa del expresidente, dirigida por el abogado Raymond Colon, se apoya en el paquete de leyes y medidas que adoptó durante sus dos mandatos (2014-2022) para luchar contra el narcotráfico y el crimen organizado en ese violento país centroamericano, afectado por la corrupción y el poder del narcotráfico.
