El programa ha sido creado para despertar el interés de la niñez  en el arte y la cultura a través de talleres diseñados para estimular su curiosidad y aprendizaje.

El Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (MUNA) estrenó su nuevo programa dedicado a la niñez salvadoreña, en el que se ofreció una variedad de talleres, juegos y cuentacuentos, el domingo 4 de diciembre.

Una de las actividades que más disfrutaron niñas y niños fue el taller para elaborar piscuchas con materiales tradicionales como papel de china, varillas de bambú y pegamento, aunque también se usó plástico para dar mayor resistencia a la piscucha.

“A mi hijo le ha encantado el taller; es la primera vez que hace una piscucha y está muy emocionado. Que él aprenda la experiencia de elevar una piscucha es algo que le va a quedar para toda la vida”, dijo la joven madre Lisbeth Guevara, quien participó con su hijo Sebastián, de cuatro años, en los talleres.

Los más pequeños también aprendieron a hacer sus propias tarjetas navideñas y se les brindó un taller de ilustración y coloreo, además de un novedoso taller de bordado en hojas de maquilíshuat, en el que tanto niños como madres y padres bordaron arbolitos de navidad, campanitas, angelitos y otras figuras de la época.

Asimismo, el MUNA para Cipotes contó con un espacio especial en el que niñas y niños pudieron construir figuras de LEGO, según la imaginación de cada quien.

Al aire libre y rodeados de árboles, se llevó a cabo la lectura de cuentos con el personaje del Súper Ratón, interpretado por el poeta Mario Noel Rodríguez, quien contó algunos cuentos de la Colección Árbol de Vida en un ambiente de mucha alegría.

“Estas actividades son muy importantes porque las familias necesitamos un lugar de esparcimiento seguro, limpio y ordenado; venimos de tiempo de pandemia y necesitamos que los niños liberen energía, vienen de estar encerrados los pobrecitos”, opinó el señor Carlos Guirola.

El señor Guirola participó en las actividades junto a su esposa, sus dos hijas, una de 10 y otra de 5 años, y su hijo de 6. “Estuvimos en el taller de bordar hojitas y también en el de LEGO. Lo importante es rescatar la cultura para que los niños la conozcan”, agregó.

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