Según la FAO, se estima que en El Salvador el 14% de las personas padecen de inseguridad alimentaria aguda: el hambre afecta a un 46% más de salvadoreños en la actualidad que antes de la pandemia del COVID-19, causado por el impacto combinado de huracanes, pérdida de empleo por la pandemia, el incremento en el costo de la canasta básica por la inflación y más recientemente los efectos de la guerra de Ucrania, dificultando así el acceso a alimentos para las personas en situación de vulnerabilidad. Se estima que en total 900 mil salvadoreños esten siendo afectados por esta situación. La población más afectada es aquella que depende de actividades agrícolas y ganaderas debido a pérdidas de ingresos por las restricciones de movilidad y transporte derivadas de la pandemia de COVID-19, así mismo, el sector informal y en especial los pequeños comerciantes que se ven obligados a utilizar estrategias de afrontamiento de crisis o emergencia para solventar sus brechas alimentarias, como la venta de sus activos productivos.

Asimismo, según el Banco Mundial, la inseguridad alimentaria aguda alrededor del mundo causa un retroceso en gran parte de los avances obtenidos en las últimas décadas en materia de nutrición materna e infantil, aumentando el número de niños con retraso del crecimiento que podría comprometer el capital humano y la productividad económica en el futuro.

Ante estas situaciones, FUSAL mantiene como parte de sus acciones de ayuda humanitaria un programa que facilita el acceso inmediato a alimentos a las familias rurales más vulnerables, cuya seguridad alimentaria y nutricional se ha agravado distintos impactos. Esta respuesta humanitaria logra concretarse con el apoyo de donaciones de la organización Feed My Starving Children (FMSC), radicada en Estados Unidos.

FUSAL enfoca sus esfuerzos en distribuir alimento fortificado MannaPack entre niñez en la primera infancia viviendo en condiciones de pobreza multidimensional en las zonas rurales de El Salador. Los alimentos distribuidos son MannaPack Rice, MannaPack Potato-W y MannaPack Potato-D que tienen como  base el arroz, soya y papa, y llevan una fórmula fortificada especialmente desarrollada por FMSC, la cual garantiza una nutrición completa y adecuada para los niños, especialmente desde que comienzan su alimentación complementaria.

“El Programa de Ayuda Humanitaria de FUSAL promueve vidas saludables y da respuesta humanitaria a emergencias. Velamos por la nutrición infantil, ya que reconocemos que durante los primeros mil días de vida del infante es cuando se debe garantizar una mejor nutrición para desarrollarse óptimamente y estamos conscientes de la situación de inseguridad alimentaria que miles de familias están viviendo en el país”, mencionó Marcela Magaña, Jefe del Programa de Ayuda Humanitaria de FUSAL. Para FUSAL, es vital el fortalecimiento de la alimentación de la niñez ya que no alimentarse adecuadamente tiene efectos directos en el desarrollo integral infantil y las capacidades a lo largo de la vida. De no suplirse en ese período los requerimientos mínimos y apropiados de alimentación, se puede entorpecer el desarrollo de capacidades como la inteligencia y las habilidades motrices y sensoriales.

Desde 2016, FUSAL ha distribuido más de 86 cargamentos de alimento MannaPack, los cuales están valorados en más de $6.2 millones lo cual representa más de 24 millones de porciones de alimentos para niños y familias a lo largo del país. Estas donaciones son gestionadas en alianza con su fundación hermana Salvadoran American Humanitarian Foundation  (SAHF), radicada en Estados Unidos.

En lo que va del año 2022, FUSAL ha recibido ocho cargamentos de alimento MannaPack, los cuáles cubrirán 1.6 millones de porciones de alimento entre la niñez. Este alimento es distribuido entre familias con niñez en la primera infancia que FUSAL asiste directamente y también en alianza con una amplia red de organizaciones beneficiarias que también trabajan con esa población. Entre los beneficiarios se encuentra la Mesa de Alimentación de Guaymango, quienes recibieron un donativo de alimentos para la niñez de comunidades vulnerables del municipio. De acuerdo a Orlando Ramos, representante de la asociación, “agradecemos mucho a FUSAL por la ayuda que nos están brindando, pues con esta donación vamos a beneficiar a alrededor de 400 personas”.

Estas donaciones de alimentos son fundamentales para contribuir a que cientos de familias cuenten con una nutrición adecuada, en especial ante la situación de inseguridad alimentaria que se vive en el país.

Programa de Ayuda Humanitaria

El Programa de Ayuda Humanitaria de FUSAL tiene por objetivo mejorar el acceso a la salud de forma equitativa y oportuna, así como promover vidas saludables y dar atención a crisis humanitarias entre la población más vulnerable en nuestro país. Esto se realiza a través de la gestión, principalmente internacional, de insumos como: medicamentos, suministros médicos, ropa, calzado, productos de higiene y cuidado personal, alimento, material educativo, sillas de ruedas, insumos ortopédicos, equipo agrícola, entre otros. Esta labor se realiza con el apoyo de Fundación Poma y la fundación hermana de FUSAL, Salvadoran American Humanitarian Foundation (SAHF), radicada en Miami, Estados Unidos, quienes administran las relaciones con donantes que han sido aliados por décadas.

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