23 noviembre, 2020

Iota llega a Nicaragua y desciende a categoría 2

Sobre las once de la noche (hora nicaragüense) Iota tocó la costa de Nicaragua, cerca de Haulover, como huracán en categoría cuatro, con vientos máximos sostenidos de hasta 250 kilómetros por hora, según lo informó el Centro Nacional de Huracanes de Miami, Estados Unidos.

En horas de la madrugada, de este martes, el instituto informó que a medida que Iota avanzaba por el noreste de Nicaragua iba perdiendo fuerza. De hecho, hacia las cuatro de la mañana, el huracán descendió a categoría dos con vientos máximos sostenidos de 210 km/h.

Pese a esto, continuaba la amenaza de Huracán para Nicaragua y Honduras. Mientras que en la costa colombiana el Ideam retiró el aviso de tormenta tropical en San Andrés.

En horas de la tarde de este lunes el huracán continuaba su trayectoria por la costa nicaragüense, amenazando en llegar a máxima categoría, acompañado de intensas lluvias y vientos que arrancaron árboles y techos de las endebles viviendas, mientras avanzaba al interior de Centroamérica, una zona devastada hace dos semanas por el ciclón Eta.

«En este momento, el ojo del huracán se encuentra ya tocando el límite de la costa de Haulover», 41 km al sur de Bilwi, principal ciudad del Caribe norte, informaba en rueda de prensa el director de Meteorología del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), Marcio Baca, en horas de la noche.

Daños

En un informe las autoridades reportaron ráfagas fuertes de vientos, precipitaciones, caídas de árboles, caída de postes de luz y desprendimiento de techos, sin cuantificar aún en horas de la madrugada de este martes.

El ciclón llegó con vientos fuertes de hasta 260 km/h e intensos aguaceros que inundaron los barrios bajos de Bilwi, que quedó sin fluido eléctrico horas antes de la embestida de Iota, observaron periodistas de AFP en el lugar.

Miles de pobladores fueron trasladados a albergues, mientras otros quedaron en sus frágiles viviendas de madera.

En Bilwi o Puerto Cabezas, según sus pobladores, están sufriendo torrenciales lluvias y fuertes vientos, que perciben el cielo rojo y escuchan el crujir de los techos de zinc y el de casas construidas a base de madera, así como la caída de árboles.

Se escuchan las «láminas de zinc volando», dijo Jason Sam Zamora, originario de Bilwi, quien, a través de las redes sociales, confirmó también las inundaciones.

«El viento está demasiado fuerte, se llevó todo, el techo y las ventanas de madera de mi casa, que es de concreto. Tuve que salir a otra casa vecina», relató a la AFP Jessi Urbina, vecina del barrio El Muelle, en Bilwi. Habitantes de la zona aseguraron que el viento arrancaba techos de las casas «como si fueran de cartón».

El Seminario Menor de la Diócesis de Siuna, ubicado en la zona de impacto del huracán, informó que Iota destruyó casi en su totalidad su edificio y desprendió el techo.

En el municipio de Rosita, que junto a Siuna y Bonanza forman el llamado Triángulo Minero, ubicados en el Caribe, se reportan ráfagas de vientos, y en Bonanza deslizamientos pequeños de tierra sin daños ni víctimas, según las autoridades.

Miles evacuaron

Miles de personas fueron llevadas a albergues en América Central, mientras los gobernantes de la región acordaron formar un frente común para solicitar recursos internacionales para hacer costear la reparación de los daños causados por las dos ciclones.

El codirector del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) de Nicaragua, Guillermo González, aseguró que lograron evacuar antes del impacto del huracán a más de 40.000 personas en 250 albergues, «y una cantidad bastante similar de casas solidarias, incluyendo iglesias».

Más fuerte que su predecesor, Iota alcanzó vientos máximos de 260 km/h hora, dijo en un informe el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos. El centro indicó que el ciclón provoca «vientos catastróficos» y «aguaceros torrenciales» en gran parte de Centroamérica.

Iota sigue la misma trayectoria que el huracán Eta, que dejó más de 200 muertos y desaparecidos en América Central. Unos 2,5 millones de personas resultaron afectadas por el paso de Eta, según estimaciones oficiales.

El NHC proyecta que Iota irá perdiendo fuerza al ingresar a Nicaragua y Honduras, donde debe tomar rumbo al oeste, hacia la frontera con El Salvador.

Honduras, Nicaragua y Guatemala realizan evacuaciones desde la semana pasada, y el huracán afecta también Panamá y la isla colombiana de Providencia, que quedó incomunicada.

Iota deja la muerte de al menos una persona y graves daños en Providencia, que sufrió el deterioro de cerca del 98% de su infraestructura, informó el presidente colombiano Iván Duque en Twitter.

La temporada de ciclones en el Atlántico ha batido récords. Iota es la decimotercera de las 30 tormentas con nombre registradas este año que alcanza la categoría de huracán, lo que obligó a usar el alfabeto griego.

Honduras espera lluvias

Las lluvias provocadas por Iota también azotaron al Caribe hondureño, y se espera que el martes caigan aguaceros en Tegucigalpa, donde barriadas pobres en los cerros de la capital están en riesgo.

La Fuerza Aérea de Honduras anticipó fuertes lluvias en la capital y en la norteña San Pedro Sula, capital industrial del país fuertemente golpeada por Eta. Tanto Honduras como Nicaragua sufrieron los peores impactos de los últimos huracanes en áreas aisladas y pobres.

El noreste de Nicaragua, una región extensa y poco poblada, con habitantes de las etnias miskito, sumos, garífonas, además de creole y mestizos, sufrió el impacto de
Iota sin haber terminado de asimilar los efectos del huracán Eta.

En Honduras, Iota provocó rachas de vientos y fuertes lluvias en los departamentos orientales de Gracias a Dios -de población miskita-, Colón, norte de Olancho y parte de Atlántida, según la estatal Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).

Según medios locales, más de 175.000 personas habían sido evacuadas desde el sábado, especialmente en zonas inundadas durante el azote de Eta en el Valle de Sula, cerca de San Pedro Sula.

Guatemala mantiene la vigilancia en las provincias de Alta Verapaz, Izabal, Quiché, Huehuetenango, Petén, Zacapa y Chiquimula, en las regiones norte, oeste y este, duramente golpeadas por Eta y aún con decenas de comunidades aisladas por derrumbes e inundaciones, según Yelson Samayoa, director del Instituto de Meteorología.

El Salvador y Panamá también declararon alerta roja en anticipo de los efectos de
Iota.

Ante el doble embate de huracanes, los presidentes de Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica clamaron este lunes por ayuda de la comunidad internacional para reconstruir sus países, durante un encuentro virtual.

El presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Dante Mossi, presente en la cita, propuso reenfocar 2.500 millones de dólares el ente «para restablecer infraestructura, represas y construcción de vivienda social».

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