28 septiembre, 2021

Desaparecen decenas de migrantes tras un naufragio frente a la costa de Túnez

Túnez es un país de África del Norte que limita con el mar Mediterráneo y el desierto del Sahara.

Decenas de personas se hallan desaparecidas después del naufragio este viernes al mediodía de una embarcación repleta de migrantes a unos 60 kilómetros de la costa de Túnez, a la altura de la ciudad sureña de Sfax, según han informado las autoridades tunecinas. De momento, 16 personas han podido ser rescatadas y, basándose en su testimonio, se calcula que a bordo de la barca viajaban entre 60 y 70 personas más. De acuerdo con el portavoz del Ministerio de Defensa, Mohamed Zekri, ya se han hallado tres cadáveres en la zona, pero se teme que la cifra aumente en las próximas horas.

De confirmarse las cifras avanzadas por el Gobierno tunecino, este sería uno de los naufragios más mortíferos en lo que va de año en el mar Mediterráneo, convertido en el escenario de una auténtica tragedia humana en los últimos cinco años. La precaria embarcación, que transportaba decenas de migrantes originarios de países del África subsahariana, había zarpado de la ciudad libia de Zuara, limítrofe con la frontera de Túnez, y se dirigía a las costas europeas.

«Un barco de pescadores que faenaba en la zona pudo rescatar a 16 personas, que fueron posteriormente evacuadas a tierra por los navíos del Ejército», ha declarado Zekri en una conversación telefónica, en la que ha añadido que tres barcos de la Marina tunecina y un helicoptero de Malta están participando en las labores de rescate. Después del acoso del Gobierno italiano, las naves de las ONGs humanitarias dedicados al auxilio de las pateras han prácticamente desaparecido del Mediterráneo.

El naufragio se ha producido un día después de que 66 migrantes fueran auxiliados en altamar en dos operaciones de rescate diferentes, una llevada a cabo por la marina italiana, y otra por el navío Mare Ionio, perteneciente a una ONG. La primera tuvo lugar a unos 140 kilómetros de la costa libia, y la segunda a unos 75 kilómetros. El ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, de extrema derecha, se opuso el jueves a recibir a la treintena de personas salvadas por el Mare Ionio en un puerto de su país. Sin embargo, el navío humanitario pudo atracar el viernes en la isla italiana de Lampedusa. Poco después, fue confiscado por las autoridades italianas.

Se calcula que varias decenas de miles de migrantes se hallan atrapados en Libia a la espera de poder realizar un viaje clandestino por mar hacia Europa. Su situación se ha agravado desde hace un mes a causa de un nuevo estallido de violencia en el país árabe tras el lanzamiento de una ofensiva por parte del mariscal Jalifa Hafter para hacerse con la capital, Trípoli. De acuerdo con la ONU, las hostilidades ya han provocado la muerte de al menos 432 personas, y otras más de 55.000 se han visto obligadas a abandonar sus casas.

Según los responsables en Libia de la agencia de la ONU paras las Migraciones (OIM), durante la última semana se ha registrado un notable aumento de las salidas de embarcaciones de migrantes con destino a las costas europeas. Sin embargo, no se puede afirmar que exista un vínculo directo con la guerra en Trípoli. «Cada año por estas fechas por la mejora del tiempo, se incrementa el número de barcas que zarpan de las costas libias. Por lo tanto, es difícil medir el impacto del conflicto», sostiene Safa Msehli, portavoz de la OIM en Libia. Este mismo viernes, pocas horas antes del naufragio, los guardacostas libios interceptaron una barca con 101 migrantes, y los devolvieron a territorio libio.

De acuerdo con el último balance de la OIM, 493 personas han perdido la vida en lo que va de año tratando de cruzar el Mediterráneo. De ellas, 307 corresponden a la llamada ruta central, la que conecta Libia con Italia. Esta cifra es ligeramente inferior a la del año pasado por estas fechas, cuando habían muerto 620 personas. Hasta el pasado 8 de mayo, unos 17.000 migrantes y refugiados llegaron a Europa por vía marítima, lo que representa un descenso del 30% en comparación con 2018. España y Grecia acaparan un 90% de las llegadas.

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