La justicia chilena inició este lunes la audiencia de formalización contra 49 personas acusadas de integrar una red criminal de origen asiático, con operaciones en la ciudad de Iquique, señalada de haber estafado a cerca de 400 jubilados, principalmente de Estados Unidos, por un monto que superaría los 200 millones de dólares, a través de engaños vinculados a inversiones en criptomonedas.
La organización fue desarticulada tras un megaoperativo policial realizado el viernes pasado, luego de una alerta emitida por el FBI. Según las autoridades, el grupo estaba encabezado por ciudadanos chinos asociados al denominado “Clan Cheng”, con presuntos vínculos con la Banda de Fujian, y contaba además con la participación de personas de nacionalidad chilena, peruana, venezolana y boliviana.
De acuerdo con la investigación, la estructura operaba desde la Zona Franca de Iquique (Zofri) y utilizaba el método conocido como “pig slaughter”, una modalidad de estafa digital que consiste en ganar la confianza de las víctimas mediante plataformas de inversión falsas, para luego apropiarse de grandes sumas de dinero.
Los recursos obtenidos eran enviados a Chile y posteriormente blanqueados a través de una compleja red de al menos 119 empresas, muchas de ellas establecidas en la Zofri. Las autoridades sostienen que la operación habría contado con la colaboración de un ejecutivo de un banco privado de Iquique, quien presuntamente facilitó retiros de efectivo y transferencias internacionales, eludiendo controles internos.
El fiscal nacional, Ángel Valencia, quien se trasladó hasta Iquique para informar sobre el caso, indicó que los imputados serán formalizados por estafa y lavado de activos. Explicó que la investigación se inició tras denuncias de ciudadanos extranjeros afectados por fraudes informáticos, lo que activó la cooperación internacional con agencias estadounidenses.
Por su parte, la fiscal regional de Tarapacá, Trinidad Steinert, detalló que las víctimas creían estar realizando inversiones legítimas en Chile mediante distintas plataformas financieras, pero el dinero era desviado entre empresas relacionadas, sin que las inversiones prometidas llegaran a concretarse.
El director nacional de la Policía de Investigaciones (PDI), Eduardo Cerna, destacó como uno de los aspectos más llamativos del caso los cobros de cheques por montos de entre 400 mil y 500 mil dólares, señalando que una sola persona habría retirado más de un millón de dólares en una misma sucursal bancaria durante un solo día.
En un comunicado, Banco Santander confirmó que fue la entidad que levantó la alerta inicial en Chile, tras detectar movimientos financieros inusuales. La institución indicó que el 10 de julio de 2025 presentó una denuncia ante el Ministerio Público, lo que dio origen a la investigación que permitió desarticular la red.
Las autoridades continúan con las diligencias para determinar el alcance total del fraude y establecer las responsabilidades penales de todos los involucrados en uno de los casos de estafa internacional más grandes detectados en el país.

